Emandako hitza betetzen saiatzen naiz beti eta horrek garapen iraunkorreko sufrimendu txikiak eragiten dizkit batzutan. Oraingoan, hala ere, plazer hutsa izan da El desierto de los tártaros liburua irakurtzea, agindutako moduan. Liburu bitxia da, trama handirik gabe harrapatzen zaituen horietakoa. Badu zerbait misteriotsua, nolabaiteko ezinegona sortzen dizuna. Azken baten, Giovanni Drogoren destinu petralaren harira, bizitzaren iheskortasunaz ohartzen gara eta hartzen ditugun (edo ez ditugun) erabakien eta desengainuen gaineko hausnarketa planteatzen zaigu. Ez da kontu makala. Horra hor liburuko pasarte adierazgarri bat:
Hasta entonces había avanzado por la despreocupada edad de la primera juventud, un camino que de niño parece infinito, por el que los años transcurren lentos y con paso imperceptible, por lo que nadie nota su marcha. Caminamos plácidamente, mirando en derredor con curiosidad, no hay necesidad alguna de apresurarse, nadie apremia por detrás y nadie nos espera, también los compañeros avanzan sin pensar y se detienen con frecuencia a bromear. Desde las casas, en las puertas, los mayores saludan, comprensivos, y hacen señas para indicar el horizonte con sonrisas de inteligencia; así, el corazón empieza a latir con deseos heroicos y tiernos, se saborean, la víspera, las cosas maravillosas que se esperan para más adelante; aún no se ven, no, pero es cierto, absolutamente cierto, que un día llegarán.
(…) Pero en determinado momento, casi instintivamente, volvemos la vista atrás y vemos que una verja ha quedado cerrada a nuestras espaldas y corta el camino de regreso. Entonces sentimos que algo ha cambiado, el sol ya no parece inmóvil, sino que se desplaza, ¡ay!, rápidamente, apenas hay tiempo de mirarlo cuando ya se precipita al confín del horizonte, nos damos cuenta de que las nubes no se estancan en las azules ensenadas del cielo, sino que huyen amontonándose unas sobre otras, con su ansiedad; comprendemos que el tiempo pasa y que el camino deberá acabar algún día.
Cierran a nuestras espaldas una pesada verja, la atrancan con velocidad fulmínea y no nos da tiempo de regresar, pero Giovanni Drogo en aquel momento dormía inocente y sonreía en los sueños, como los niños.
Y hasta aquí puedo leer, Mayrak esaten zuen moduan.
Azkenean Olentzerok ez, arrebak oparitu zidan liburua (mua!). Ea aurtengo Gabonetan ere Olentzero etxean izaten dugun… Izan zoriontsu eta besarkada handi bat txoko honetara hurbildu zareten guztioi, lotsatiei eta lotsabakoei.
2007/12/21 10:01:59.086 GMT+1
El desierto de los tártaros
Nork: edu mendibil.2007/12/21 10:01:59.086 GMT+1
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